miércoles, 25 de enero de 2017

Movimiento elipsoidal

Hoy era un día bastante normal. Estamos en época de exámenes y me tocaba ir a la biblioteca como todos los días. Bueno en realidad no era un día tan normal, hoy era el día en el que daban las Erasmus en mi universidad.
Hace un par de años no estaba muy decidido a hacer una estancia Erasmus. Me parecía que iba a ser un año perdido y lo que mas quería era acabar la carrera rápido. También estaba el factor de que soy bastante tímido y me acojonaba un poco enfrentarme a una situación tan imponente.
Finalmente, después de madurarlo mucho, haciendo el Camino de Santiago este verano decidí que tenía que hacer el Erasmus, al fin y al cabo, y a pesar de todos los "contras", es una experiencia que, o vivo ahora, o no viviré jamás.
En fin, en cuanto regresé a mi ciudad después del Camino me puse a recabar información. Como aún era verano, la convocatoria oficial en la cual te dicen los destinos ofertados no estaba por lo que, para poder hacerme una idea de a que sitios podía ir miré la del año anterior. La primera impresión fue de bastante alegría, tenía la posibilidad de irme a casi cualquier país de Europa y algunos de Asia y Sudamérica. Pero de entre todos los destinos disponibles me llamaron la atención Atenas, Cracovia y Budapest. Ciudades con encanto, cultura y buenas universidades por lo que decidí que esas tres iban a ser mis opciones para cuando saliese la convocatoria.
Allá por Diciembre por fin se hicieron públicos los destinos ofertados definitivos y me apresuré a comprobar que las ciudades que yo ya había mirado continuaban estando, efectivamente era así. Pero en mi búsqueda descubrí que había una ciudad nueva, Praga. Desde que la vi empecé a pensar en ponerla como primera opción: una universidad genial, una ciudad super chula, la gente en los foros estaba encantada, era barata y un sin fin de cosas buenas más.
Al final y después de meditarlo mucho la puse como primera opción, siendo las siguientes Atenas, Cracovia, Budapest, Bucarest, Timisoara y otras en Chipre y Croacia. La verdad es que estaba convencido de que me iba a ir a Praga o en su defecto a Atenas, en mi escuela la gente no suele pedir el Erasmus.
Después de una larga espera y unos nervios que te comían por dentro llegó el día de hoy, el día en el que me iban a decir donde iba a pasar el próximo curso, cualquiera de las ciudades eran geniales la verdad así que yo estaba contento.
Como contaba al principio, hoy era un día normal. Me levanté, me duché y me fui a la biblioteca con dos amigos que también habían pedido el Erasmus. Tras estar toda la mañana recargando la página para ver si nos decían ya los destinos decidimos irnos a comer. Pero, justo cuando un amigo y yo ya habíamos recogido todo, el otro colega nos dijo, con un tono bastante nervioso, que ya estaban. Mientras yo me apresuraba a abrir mi ordenador para ver rápidamente a donde me iba, mis dos colegas se abrazaban porque habían conseguido el destino que querían. Yo, embriagado por la alegría que inundaba el ambiente bibliotequil me decía a mi mismo: Me voy a Praga, va a estar guapísimo. La sorpresa llegó cuando veo que estoy suplente para ir a Praga, y para Atenas, y para Cracovia, y para Budapest. Me iba a Rumanía, a Bucarest
La desilusión se apoderó de mi.

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